Posted by: siembramor | March 31, 2011

La apiterapia-picada de las abejas

¿Que es la Apiterapia?
Por: Jonathan E. Araneda Novoa
Apiterapeuta

La apiterapia es una terapia que a primera vista, resulta un tanto extraña por decir lo menos, casi todos tenemos algún recuerdo un tanto traumático de alguna picada o el fantasma de alguna atemorizante película de “abejas asesinas”, por lo que una esperable reacción ante la propuesta de semejante terapia, sea una negativa rotunda. Por lo tanto vale la pena abordar el tema en este generoso espacio que Mary Miranda, gentilmente me ha facilitado.

Primeramente debemos aclarar que la apiterapia no es algo nuevo, muy por el contrario, desde los albores de la civilización hay testimonios escritos, de su masiva utilización por todos los pueblos de la tierra, de esto hay abundantes testimonios. Lo nuevo (últimos 200 años) es la comprobación científica de sus efectos. También tenemos que aclarar que la apiterapia no se circunscribe solo a la picada de la abeja, sino es el uso de todos los productos de la colmena para la curación, pero dado que el pinchazo es lo mas conocido o lo que causa mas impacto, abordaremos este tema ahora.

La picada terapéutica, es diferente de una casual, porque la cantidad de toxina que se inocula es controlada y va variando de acuerdo a la necesidad. Preferimos llamarla toxina y no veneno porque generalmente un veneno es mortal y sin ninguna función terapéutica, en cambio el de la abeja si cumple funciones terapéuticas y podría ser mortal dependiendo de la tolerancia del organismo tratado. Ahora para entender sus efectos, que hay que dividirlos en dos tipos, efectos farmacológicos y efectos sistémicos. Los farmacológicos son muy notables, pero como es esperable, finitos en su acción. En cambio los efectos sistémicos ya son más prolongados en el tiempo y afectan principalmente a tres grandes sistemas corporales (inmunológico, metabólico y nervioso).

Veamos entonces los principales efectos farmacológicos; el más notable y aunque parezca extraño dado sus antecedentes, es su efecto analgésico local,… si, tal cual como lo lee, tiene un gran efecto analgésico, una de las sustancias estrellas de la toxina es la adolapina, que tiene un magnifico desempeño ante el dolor, aunque este sea importante.
Segundo gran efecto; es un excelente antiinflamatorio, una de las inflamaciones mas persistentes en el organismo es la producida por la artritis, y la toxina de la abeja termina por reducirla totalmente.

Tercer notable efecto, es el de la vasodilatación y permeabilización del tejido en rededor del punto de la picada, producida por varios elementos de la toxina, entre ellos una enzima llamada hialuronidasa que es la que “disuelve” el acido hialuronico, como resultado de esto, toda el área cercana al lugar de la picada va a experimentar una rápida vasodilatación y permeabilización, penetrando el sistema inmune a todo el tejido involucrado.

Cuarto efecto es el que produce como fibrinolitico y relajador de la musculatura lisa, teniendo un efecto sobre las embolias tromboticas y la arteriosclerosis. Es cardiotónico, reducidor de la presión arterial y de las arritmias. Además ya se tiene comprobación del defecto antineoplásico de la enzima Fosfolipasa A2, o lecitinaza A, esta es una sustancia que ataca la membrana de la célula causando la destrucción de las células débiles o enfermas y fortaleciendo las sanas, esta enzima se encuentra en varios venenos, principalmente de víboras, de ahí que estos se estén experimentando como anticancerígenos, el problema es que casi todos estos tienen efectos neurotóxicos en cambio el de la abeja no. Dejemos hasta aquí los principales efectos farmacológicos.

Veamos ahora los efectos sistémicos. Para entender estos, tenemos que aceptar que el cuerpo humano es en síntesis, un gran sistema compuesto por múltiples subsistemas, que tienen diversas funciones y complejidades. Cada sistema orgánico tiene un ordenamiento interno y relaciones con el medio que lo modifican y adaptan su funcionamiento constantemente, buscando el sistema mantener el equilibrio que posibilita su vida y funcionalidad orgánica, proceso llamado homeostasis.

Entendiendo esto nos daremos cuenta que cualquier elemento externo que se introduzca en un sistema va a afectar su funcionamiento y generara reacciones del mismo para lograr mantener su objetivo principal y todo el resto de objetivos secundarios. Nuestra comida, el ambiente que nos rodea, las circunstancias emocionales, etc. van a tener un efecto sobre el equilibrio de funcionamiento orgánico, que llamamos salud. Ahora, hay un grupo de elementos y circunstancias que para el cuerpo son mucho mas importantes que el resto (situaciones generadoras de estrés) y para las cuales tiene definidas respuestas inmediatas, que involucran a todos los sistemas, y la principal de ellas, como es esperable, son las que pongan en riesgo su propia supervivencia. Aquí es donde entra nuestra toxina. El impacto que causa su recepción en el organismo, obliga a este a tomar medidas inmediatas proviniendo estas del eje hipotálamo hipófisis, nuestro “cerebro” primitivo, las cuales abarcan una serie de reacciones químicas y de funcionalidad, que buscan adaptar los diversos sistemas ante esta nueva situación.

Curiosamente, al ser sesiones continuas, se puede observar que el efecto original, se va modificando de acuerdo a la paulatina mejora de la condición del organismo y de su funcionamiento sistémico, lo que no resulta muy entendible sino consideramos el cuerpo como lo que es, un sistema viviente en constante evolución y adaptación y que es susceptible de entrenamiento en pro de respuestas mas rápidas y eficientes, donde no necesariamente dos más dos serán siempre cuatro. Como ejemplo podemos decir que a una persona que esta muy tensa, los primeros pinchazos tendrán un efecto de hipoactividad, incluso le provocara mucho sueño, pero, mas adelante y derivado de esta suerte de “entrenamiento sistémico” se apreciara una modificación de la situación orgánica original, que derivara en que la respuesta sistémica al pinchazo no será un letargo , sino todo lo contrario aumenta la energía y el deseo de desarrollar alguna actividad y no solo muscular, también habrá mayor claridad mental.

En virtud de que efecto farmacológico, derivado de alguno de los componentes de la toxina podemos suponer que se obtiene este resultado?….en realidad, de ninguno en especifico, porque además no podemos explicar esta seudo paradoja de una manera lineal o “científica”. Para poder hacerlo tenemos que mirarlo entonces con el enfoque que propone la “Teoría general de los Sistemas” que propuso Karl Ludwig Von Bertalanffy. En biología generalmente se explica y describe el funcionamiento de determinados órganos, pero no se puede estrictamente “predecir” su comportamiento, se pueden establecer solo parámetros generales aproximados, es lo que hace el medico cuando receta determinado antibiótico, el se basa en los resultados de estudios clínicos efectuados por el laboratorio que lo fabrica, pero no puede predecir su comportamiento y si ese antibiótico no cumple su objetivo, nos recetará uno distinto.

En el caso de la apiterapia aun sin poder predecir el comportamiento del organismo, si podemos predecir su comportamiento sistémico y la reacción de este será el de un; progresivo equilibrio sistémico, abarcando la totalidad de cuerpo físico y más aun, tendrá efectos también en la psiquis. Para lograr esto tenemos también que tener en cuenta otros factores como la nutrición y la desintoxicación.

El pinchazo es entonces una agresión controlada al organismo, buscando aparte de los efectos farmacológicos de sus componentes, obtener la reacción vital propia, que el organismo tiene para este tipo de circunstancias, en la cual se verán implicados una seria de sistemas y subsistemas, los cuales debido a, como dijimos anteriormente, esta suerte de “entrenamiento sistémico”, verán mejorar su desempeño funcional, produciendo un “rejuvenecimiento” orgánico, cuya primera muestra de revitalización es la mayor excreción de toxinas que ocurre luego de los pinchazos. Esta terapia como casi todo exige ciertos requisitos, como no ser alérgico a la toxina de la abeja, para lo cual hay que hacer un test de tolerancia y tener en estado satisfactorio los órganos de excreción en especial los riñones, además de algunas otras indicaciones que un apiterapeuta entrenado le señalara.

En conclusión el pinchazo de la abeja tiene una serie de efectos, no solo los farmacológicos, que van potenciando al organismo, mejorando su equilibrio sistémico, en síntesis, calidad de vida y salud, no teniendo efectos contrarios hacerlo durante toda la vida.

Jonathan Araneda N
Santiago de Chile.
Marzo, 2011
Fono: 56- 02-683 4631
email: apithor@tutopia.com


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